¿Cómo entendemos la educación del siglo XXI? Esta es la pregunta clave. De esto depende todo nuestro enfoque como docentes y que nuestro posterior desempeño profesional no sea frustrante y que digamos alguna vez “yo no trabajo para esto” o “yo no me preparé para esto”. Podemos plantear, con simpleza, pero gráficamente dos opciones diferentes que pueden marcar lo anterior.
Si consideramos que la escuela sólo enseña conocimientos, es una institución académica, de instrucción. Si consideramos que no todo el alumnado puede sacar partido de su educación y que algunos/as sobran nos encontraremos con más problemas para asimilar la realidad de los centros y de las aulas y para desarrollar lo que consideramos nuestra profesión.
Si, por el contrario, además de conocimientos consideramos que la escuela transmite valores, que la educación es un servicio público inestimable para la sociedad, que hay que integrar a todo el alumnado dándoles su sitio en el sistema y que con la educación se pueden ir venciendo las desigualdades sociales, nos encontramos con algo más utópico quizás, pero con algo, también, que nos acerca a lo que son los centros y las aulas actuales y futuras, que nos acerca mucho más a la realidad educativa y, por lo tanto, nos frustrará menos y nos tendrá siempre pendientes de asumir los retos que se nos planteen.
Además tenemos que tener en cuenta el papel del docente. Ya no es el monopolio del saber, el aprendizaje informal y no formal ha ido quitando terreno al formal como única vía de conocimiento. Por ello, el docente del siglo XXI ha de ser un facilitador, un guía del aprendizaje del alumnado y no sólo un mero transmisor de conocimientos.
Otra cuestión importante es que nuestro principal objetivo debe ser nuestro alumnado. Todos los sistemas educativos que han demostrado éxito y excelencia son aquellos que consideran al alumno como el eje del sistema, el centro sobre el que hay que incidir para mejorar el sistema educativo. Hay que valorarlos/as a todos/as. Todos/as tienen algo que aprender, aunque cada uno/a al ritmo que pueda asumir.
Finalmente, hay que pensar que las familias deben ser nuestras aliadas y que aunque no todas asumen el hecho educativo de manera positiva, podemos hacer poco si no contamos con su ayuda.






8 Comentarios
ha estado muy Manuel Jesús este dictado sobre la educación docente. Tiene que ser de manera del cual has dicho en este resumen y que ellos pongan de su parte y que tengán constancía de ello.. un saludo !
“Si, por el contrario, además de conocimientos consideramos que la escuela transmite valores, que la educación es un servicio público inestimable para la sociedad…”
HUYYYYYYYYY
En mi opinión la escuela no debe transmitir nada (antropología judeo-cristiana desde el siglo VII a. de C.), la escuela debe entrenar, poner las condiciones donde el niño, joven,… se entrene a saber buscar, a sacar respuestas, soluciones a problemas, se entrene a innovar y crear y no a repetir ideas de otros….y no a reproducir los antivalores de la sociedad neoliberal…de forma conductista. El estudiante es el centro de ese aprendiaje, el desarrollo de sus competencias y valores es lo importante, el conocimiento lo tiene en cualquier smart, él sólo realiza su proceso de aprendizaje (Nadie enseña a nadie…)…O sea estamos en el campo del enfoque constructivista del aprendizaje y no en el conductista. Y otra vez me he topado con profesores y no con profesionales de la educación…
Estimado JM.Durana:
Si la escuela no entrega un marco básico de valores (llámese educación cívica o ius naturalis) entonces deja al que va a aprender, a merced de la anarquía y el caos.
Cuando un arbolito comienza crecer torcido se le amarra a algo rígido -no digo palo porque puede malinterpretarse- para que crezca en la dirección correcta y que le permita su viabilidad.
Sin un set básico de reglas, como el respeto a la vida, no hacer a otros lo que no te gusta que te hagan, respeto al derecho de pensar como estime conveniente cada cuál, no discriminación, etc., no es posible vivir armónicamente en sociedad.
Saludos.
LF
Señor Durana,
Me parece que aquí el único que está repitiendo ideas es usted con sus categorizaciones y descalificaiones tan gratuitas.
Señor Del Río,
Muy buen artículo, quisiera invitarle a leer este otro artículo que leí hace poco donde se hace un reclamo de este tipo de educación que usted propone:
http://rsxxi.es/contenido/educación-para-el-siglo-xxi
Estimado Eduardo:
El artículo no es mío, solo unas líneas para rebatir al Sr. Durana sus argumentos, que criticando al liberalismo, postula ideas ultra liberales, lo que no tienen lógica para alguien que tiene más de 20 años educando.
Hecha esta aclaración le agradezco el artículo que me invitó a leer. Me gustó.
Puedo agregarle alguna interesante información dado que se ve que el norte de la educación es similar al de la educación superior chilena. En Chile, más del 80% de los docentes universitarios trabajamos a honorarios. Esto es, sin contrato de trabajo, seguridad social ni fondo de pensiones. Además nos remuneran 5 cuotas por semestre, lo que implica que dos meses en el año no se debe comer, pagar la hipoteca, echarle bencina al coche, etc. Y el contrasentido es que los aranceles de las universidades chilenas son de los más altos del mundo. Es el “mercado de la educación” donde el docente es un insumo más, como puede serlo el papel higiénico, de los baños, en lugar de ser el protagonista principal del proceso de enseñanza-aprendizaje. Ruego me disculpe la ironía, pero es muy frustrante esta situación.
Tal como decía Hobbes “homo est homini lupo” y es verdad que cuando se deja todo al Estado, existe ineficiencia que lleva a la corrupción o al colapso. Pero cuando se deja al libre arbitrio de los privados, se produce un enriquecimiento ilícito. Muy ilustrativo es recordar al personaje Gordon Gecko de la película Wall Street, que afirma “Greed is good” la codicia es buena y hace toda una argumentación para exaltar la codicia por sobre otros valores como la solidaridad, la fraternidad, etc.
La solución (en mi humilde opinión) es un Estado subsidiario-contralor, que deje que los privados puedan incursionar en cualquier actividad (con ciertas restricciones, claro está) pero que no deje de controlar y exigir además de calidad, un lucro razonable para la actividad económica que se desarrolla. esto es un fair trade.
Otro dato que será interesante para Ud. acerca de las universidades privadas en Chile, que la mayoría se dedica a la docencia, pero pocas al desarrollo de la investigación o extensión, porque la ley que las creó supuso que replicarían el modelo de las universidades tradicionales (estatales y algunas pertenecientes a la iglesia) que así lo hacían. Es decir, son productores de profesionales, más que centros de desarrollo dela creatividad y la innovación.
Espero que esta información le sirva y le abra los ojos a lo que puede ocurrir en España, si alguno de los genios (que deberían estar encerrados en una botella en alguna isla desierta) decide copiar el modelo chileno. Atentos saludos, L.F.
“Tu comentario está esperando aprobación”.
Esta nota deberían ponerla al principio del artículo, para que al comenzar a leerlo…, uno estuviese advertido,…yo personalmente no seguiría leyéndolo. Es la censura del profesor tradicional, él sabe lo que está bien o mal, sabe todo…de pena..!!!
Estimado Sr. Durana:
El software que utilizamos detectó su comentario como spam, cuestión que sucede por el elevado número de páginas web que buscan, a través precisamente de los Blogs, con comentarios generados automáticamente, el poder mejorar su posicionamiento en los buscadores.
De nuevo, disculpe las molestias. Para futuros comentarios no sucederá lo mismo pues ya se ha localizado su dirección como “deseada”.
Atentamente
¿Puedes explicarnos màs sobre esto?, ha sido fantastico encontras mas informacion sobre este tema.
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[...] La escuela es transmisora de conocimientos pero también de valores y debe tener como epicentro al alumno. [...]
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