Los post de Juan José Prieto Gutiérrez

Conversando en un reciente congreso (realizado por ICOMOS, Internacional Council of Monuments and Sites, uno de los “consejeros técnicos” de la UNESCO) en Estambul con diversos asistentes sobre la Memoria del Mundo, se llegó a la conclusión que gran parte, por no decir toda, de la memoria física se custodia en bibliotecas, archivos y manos privadas; me refiero, como no es otro, al patrimonio documental y bibliográfico.

El Programa sobre la Memoria del Mundo, iniciado en 1992, define claramente los objetivos y directrices para garantizar el patrimonio documental “tradicional”, pero, ¿qué ocurre con todo el acervo bibliográfico y documental en formato digital que cada vez tiene más presencia entre nosotros?

Por ser herramienta diaria tanto de estudiantes como de docentes y sobre todo de las enseñanzas on-line, creo que debe despertar interés en el presente foro de debate.

Desde hace años se investiga en la materia, precisamente la última edición del Congreso anual de la IFLA contó con importantes ponencias sobre la conservación y acceso al patrimonio digital.

Hace escasos dos meses, en el transcurso de la conmemoración del veinte aniversario del inicio del Programa sobre la Memoria del Mundo, la UNESCO comenzó a pronunciarse celebrando en Vancouver un congreso internacional con el fin de cimentar las bases para garantizar la protección del patrimonio documental digital y de esta forma, asegurar el acceso a generaciones futuras. Tras el simposium llega un documento, la Declaración de Vancouver UNESCO/UBC, a fin de que la UNESCO, sus Estados Miembros, las asociaciones profesionales y la industria la pongan en práctica. Este documento formula intenciones con el objeto de trazar una línea en este vidrioso terreno pero, no debemos confiarnos cuando en las firmas se sitúan empresas del sector tecnológico con dudosos procedimientos profesionales, ya que las intenciones pueden evaporarse.

Por algo se empieza, pero lo deseado y querido por muchos hubiera sido la redacción de un real compromiso, donde las intenciones y recomendaciones hubiesen sido cometidos fijados sobre fechas. Deberán ser los países junto con los usuarios y asociaciones los que deberán garantizar las tímidas recomendaciones y consejos disponibles. Si estas actuaciones se llegasen a cumplir, en el fututo se podrá disfrutar de documentación la cual hubiera sido víctima de la obsolescencia tecnológica con toda seguridad. Por ejemplo, un documento se podría haber creado en Estambul, alojado en Vancouver pasado unos años y consultado en Logroño tras varios lustros.




Juan José Prieto Gutiérrez

Doctor en Ciencias de la Documentación por la Universidad Complutense de Madrid. Profesor del Máster de Secundaria de la UNIR. Trabaja en la biblioteca de la Universidad Complutense de Madrid. Ha publicado numerosos artículos científicos y ha participado como ponente en congresos de ámbito nacional e internacional.

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