Los periodistas, obligados a renovarse

Fuente: Canned Muffins, Flickr (Creative Commons)Con frecuencia, se recrimina a los medios una escasa voluntad de evolucionar. Se les critica por dar la espalda a los cambios que vive su negocio: por mucho que la tecnología digital haya revolucionado los procesos de producción, elaboración y consumo de la información, muchos de esos medios se contentan con adoptar mudanzas puramente cosméticas. Pero, ¿y los periodistas?, ¿merecen también ellos ser criticados por su inmovilismo?

En estos tiempos en que la profesión periodística malvive apaleada por todos lados, puede sonar improcedente o incluso cruel criticar a sus trabajadores. Bastante tienen con sobrellevar tantas penurias, se dirá. No en vano, la doble crisis del periodismo –la económica que todos sufrimos y la propia de la industria periodística– se ha cebado especialmente con este eslabón débil de los medios. La mayoría de los periodistas ha visto cómo empeoraban sus condiciones de trabajo. Eso, si han tenido la suerte de conservarlo: se calcula que, entre 2008 y finales de 2011, en España perdieron su empleo unos 6.000 de los 50.000 periodistas en activo. Y el derrumbe continúa.

La responsabilidad principal de haber llegado a este sombrío panorama no recae, por supuesto, en los periodistas. Al igual que en otros sectores, también en el periodismo han sido gestores, ejecutivos y consultores variopintos los principales responsables de tanto desmán. Pero esto no exime a los periodistas de reflexionar sobre qué pueden hacer para mejorar su situación. Y tienen margen de mejora.

En las redacciones hay, por fortuna, mucha gente ávida de aprender, abierta a las novedades profesionales, y dispuesta a ponerlas en práctica en su trabajo cotidiano. Sin embargo, un porcentaje no pequeño se distingue precisamente por lo contrario: su rechazo a toda innovación, un marcado desinterés por adoptar nuevas tecnologías en el trabajo y, en fin, una decidida voluntad de seguir haciendo siempre lo mismo. Igualito que sus medios, vamos.

Se suele atribuir esa cerrazón mental a los periodistas más veteranos. No ocurre necesariamente así: varios de los periodistas más innovadores y abiertos al cambio que he conocido podrían ser mi padre; alguno hay incluso que podría ser mi abuelo. Del mismo modo, conozco periodistas veinteañeros con una mentalidad de lo más carca. El espíritu innovador no lo determina el carné de identidad.

Tampoco el medio donde uno trabaje garantiza una vocación innovadora. Puede pensarse que los periodistas más creativos de hoy trabajan todos en internet y los más obtusos lo hacen, por el contrario, en medios más clásicos. Nada de eso: la creatividad aparece donde uno menos se lo espera. Pero esa inventiva y, en general, la capacidad de hacerse necesario en cualquier organización hay que cultivarla.

Ante sus problemas actuales, los periodistas están obligados a reforzar aquellos conocimientos que incrementan su valor profesional. En ese sentido, además de otras cualidades intelectuales y personales, dominar las tecnologías digitales y mantener una presencia activa en las redes se ha convertido en un requisito fundamental para la proyección profesional de todo periodista. Dar la espalda a la red ya no es una opción. Cualquier periodista que aspire a continuar en su profesión debería entender que necesita convertirse en un profesional de la información digital.

Esto significa, entre otras cosas, aprender a  investigar de forma experta en fuentes digitales; nada de dos o tres palabras escritas al azar en Google o un par de consultas urgentes en Wikipedia. También implica dominar las claves del lenguaje periodístico en la red: el uso acertado de los enlaces, la composición hipertextual de la información, la combinación atinada de elementos multimedia… Y, por supuesto, supone asimismo dominar las claves de la edición en medios digitales: unos medios que combinan la publicación de máxima urgencia con información de fondo, y donde cada vez ganan más importancia las plataformas móviles con fórmulas editoriales específicas, en las que es preciso tener siempre presente la participación de los usuarios.

La profesión periodística tiene futuro, pero vive un proceso de reconversión. Así como los medios deben cambiar, también a los periodistas les corresponde su parte de cambio. Que sea pronto.

 

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Ramón Salaverría
Investigador en medios digitales. Director del Departamento de Proyectos Periodísticos, Universidad de Navarra. [ + info ] Twitter: @rsalaverria

3 Comentarios

  1. Escrito el 12 junio, 2012 a las 10:50 | Enlace permanente

    Me ha gustado lo de “Dar la espalda a la red ya no es una opción. Cualquier periodista que aspire a continuar en su profesión debería entender que necesita convertirse en un profesional de la información digital”, es que es una verdad como un templo.
    Atentamente y un cordial saludo,
    Vicente.

  2. CARLOS PAREJA
    Escrito el 12 junio, 2012 a las 11:29 | Enlace permanente

    He leído con interés el articulo y tengo alguna consultas que plantearle. Por ejemplo: qué renovación pide a un gremio preparado y criado en la era digital? Y bien, cuando se renueve, a cuál de los medios que está realizando despidos masivos recomienda enviar el curriculum?
    Porque sin ir más lejos la última apuesta digital, EL HUFFINGTON, cuenta con siete redactores y colaboradores que después de muchos años vuelven a trabajar gratis. Porque entiendo que la reconversión va acompañada de un salario? O es reconvertirse para regalar el trabajo como se hace ahora?
    Vamos a plantear otra opción. Qué tal si el profesorado también se recicla? Porque creo que es facil opinar sobre un sector que muchos profesores solo han visto sentados en su cátedra. Algunos ellos la última vez que trabajaron en una redacción fue, por ejemplo, en 1993 cuando internet no era una realidad, el MiniDisc iba a ser el futuro y las conexiones con teléfono móvil facilitaban las coberturas de grandes eventos.
    En 20 años han pasado muchas cosas, no? Y dónde estaba usted? En la Universidad, claro! Esto me lleva a otra pregunta: si mañana le despidiera, qué medio le contrataría y para hacer qué? Para editar un informativo? Conducir un magazine?
    Vamos a hacer todos una revisión autocrítica de nuestro trabajo porque dundo que a día de hoy, en un entorno digital sea muy necesario que en una Facultat enseñen a maquetar la página de un diario y qué páginas se leen más, cuando precisamente la prensa escrita es más afectada por esta peste que vive la profesión. Reciclemonos y pensemos en ipads y .coms…
    O mejor, cerremos las facultades porque para cuando los alumnos que hoy cursan primero acaben la licenciatura no quedaran medios donde ejercer.
    Suerte.

    • Marta Sánchez Esparz
      Escrito el 13 junio, 2012 a las 10:11 | Enlace permanente

      Estimado Carlos, justamente el próximo post habla sobre el Huffington Post por el tema de los salarios que usted plantea acertadísimamente. En cuanto al resto de su comentario, creo que cada profesional -docente e investigador o periodista en ejercicio- aporta un punto de vista diferente desde su campo de trabajo. Ni los investigadores deben dejar sus proyectos para colocarse un bolígrafo en la oreja y un mp3 grabadora en la mano y salir corriendo a cubrir una rueda de prensa ni los que ejercemos esta maltratada y amenazada profesión debemos abandonarla para hacer estudios de audiencia. Quizás por eso existen blogs como éste. A ver si entre todos buscamos soluciones para que cuando usted eche su currículum encuentre trabajo.
      Un abrazo y gracias.

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