La relación entre Twitter y periodismo se ha hecho muy estrecha en los últimos tiempos. La mayoría de los medios se aprovecha ya de esa red social para incrementar la visibilidad e impacto de sus informaciones. Utilizan Twitter principalmente como herramienta de mercadotecnia informativa, orientada a multiplicar el número de visitas a las noticias y a reforzar la marca.
Otros medios van más allá y explotan el potencial de esta red para enriquecer los canales de investigación periodística y las vías de relación con el público. Estos medios más avanzados animan asimismo a sus periodistas a mantener una presencia activa en esa red, bajo parámetros de actuación que actualmente se siguen concretando.
Sin embargo, cualquiera que conozca una redacción sabrá que, aún hoy, sigue siendo difícil convencer a no pocos periodistas sobre la utilidad de estar presentes en Twitter. Muchos ven a esta red social como un territorio rendido a las banalidades, donde prima la autopromoción y que obliga a gastar algo a lo que se tiene gran aprecio: el tiempo. Además, muchos de esos periodistas temen mostrarse abiertamente en la red y convertirse en objetivo de la crítica de otros usuarios.
Todos esos recelos tienen razón de ser. Por eso, todo periodista debería ser libre de decidir si quiere tener una presencia profesional en Twitter o no. Sin embargo, si eres periodista y todavía no has tomado la decisión, te invito a que consideres ciertas cualidades que hacen de Twitter una formidable herramienta para el periodismo. Twitter, en fin, te mejorará como periodista.
¿Cómo?
- Te permite rastrear temas que interesan al público. No hablo de caer en un banal «periodismo de trending topic», dedicado a cubrir los asuntos más populares de cada instante. Ciertas televisiones ya nos han mostrado a qué cotas de calidad puede conducir un periodismo sometido apenas a los dictados de la audiencia. Si uno se aleja de ese peligro, Twitter puede servirle para identificar asuntos informativos que interesan a la gente.
- Actúa como «sismógrafo» de la información. Ante un acontecimiento de última hora, especialmente si es observado por muchas personas a la vez (un terremoto, un incendio, cualquier tipo de incidente en algún lugar muy concurrido…), Twitter propaga la novedad con enorme rapidez. Si el periodista necesita estar alerta a las últimas novedades -como les ocurre, por ejemplo, a los redactores de agencia, radio e internet-, gracias a Twitter puede disponer de un útil sistema de alerta temprana.
- Facilita testimonios. Nada impide que los mensajes de Twitter, siempre que no sean cerrados, se aprovechen como contenidos publicables. Esto ya se aplica de manera sistemática a los perfiles en Twitter de personalidades públicas y organizaciones; lo que estas fuentes publican en sus cuentas posee tanto peso como cualquier declaración en una rueda de prensa. Cuando se trata de ciudadanos normales, Twitter también permite recoger sus impresiones -siempre las hay muy agudas y pertinentes- e, incluso, facilita obtener imágenes relevantes, a condición de que se respeten los derechos de publicación y la autoría se atribuya debidamente.
- Sirve como gimnasia para la escritura. La concisión es un valor esencial en el estilo periodístico. Someterse una y otra vez al reto de los 140 caracteres desarrolla la musculatura para decir mucho con pocas palabras.
- Cura la soberbia. O, al menos, la atempera. Buena parte de los males actuales del periodismo se atribuyen a su alejamiento de los intereses y preocupaciones reales de los ciudadanos. Cuando un periodista comienza a escuchar a sus lectores, tiende a reducir su arrogancia y redobla la exigencia profesional en su trabajo.
Así que si eres periodista y todavía no lo has probado, anímate: Twitter.






2 Comentarios
Comparto sus argumentos, el quinto me gusta especialmente. Creo sin embargo que las redacciones sí se han sumado a esta red; es verdad que, la mayoría, arrolladas por la fuerza de twitter, no por iniciativa propia.
Reconozco que al menos en la información política nos ofrece un cauce de comunicación nuevo y muy ágil; tiene sus peligros, pero refuerza aún más el papel del periodista como traductor de lo que se dice, como intérprete de lo que ocurre; podemos ‘templar’, en términos taurinos, la información. O así debería ser, porque parece que nuestras empresas no piensan lo mismo y firman despidos sin parar.
Repasaba el otro día con unas amigas la ‘curricula’ de fin de carrera en la UN y comprobábamos qué pocos compañeros mostraban entonces interés, ya no digamos algún conocimiento, sobre internet. Qué barbaridad, en unos años no es que hayamos cambiado de siglo, ¡es que ha empezado otra era!
Un saludo,
María José Artuch
Bienvenida la experiencia. Pero quizás en algunos escenarios apenas comienza a ponderarse su valor real. Recientemente el papa Benedicto XVI señaló, en alusión a la importancia de twitter que “la esencialidad de breves mensajes, a menudo no más extensos que un versículo de la Biblia, permite formular pensamientos profundos”. (mensaje Silencio y Palabra: camino de evangelización) De acuerdo o no, el hecho cierto es que ningún resquisio de lo humano y lo divino escapa a la magia de un twitt. Localmente, lo vivimos en nuestro entorno por el colapso parcial de un puente que une cinco municipio vecinos. Si no fuese por el mix entre twitter y la radio, serían aún más invivibles las colas descomunales de tráfico en cada mañana. Quizás mucho mejor, si los organismos ciudadanos se sumasen a esta campaña aparentemente silvestre que para mí, ha sido la mejor respuerta frente al caso.
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[...] luego, las redes sociales mejoran a los periodistas. También exigen un reciclaje profesional en fondo y forma. Ahora titulamos de acuerdo a las normas [...]