Los post de Ana Isabel González de Andrés

Para algunas personas los incendios forestales constituyen un fenómeno destructivo que debería ser completamente evitado, mientras que otros los consideran como un instrumento útil de ordenación. Sin embargo, la experiencia ha demostrado que en ecosistemas frágiles los incendios pueden ocasionar un daño profundo al suelo, a la vegetación y, a la larga, a las poblaciones humanas. Por otro lado, se ha comprobado que en otros ecosistemas, principalmente en las sabanas secas y húmedas sudanesas, la quema controlada anticipada es indispensable para impedir que incendios perjudiciales se verifiquen en una fase tardía de la estación seca.   Tras revisar las causas y consecuencias principales de los incendios forestales en la región africana, este documento analiza las opciones de políticas, llama la atención sobre las enseñanzas extraídas de la experiencia y recomienda que el manejo del fuego con respecto a los aspectos sociales y requisitos ecológicos esté a la base de las recientes políticas. La utilización del fuego para el desbroce de las tierras y la caza es una práctica muy antigua en África. Hace 2 500 años Hanon, rey de Cartago, mientras se hallaba en viaje hacia el Golfo de Guinea, describió los incendios que vio a lo largo de la costa de la siguiente manera: “estábamos navegando al lado de un país abrasador lleno de olores, donde arroyos de llamas se derramaban en el océano”.   Puesto que los animales salvajes abundaban en aquel entonces, la descripción hace pensar que los incendios forestales se provocaban más para el desbroce de los terrenos que para la caza. En los sistemas agrícolas y pastorales tradicionales el fuego era, y aún es, comúnmente utilizado.   Mientras que el clima se mantuvo “normal”, en general el índice de degradación se mantuvo bajo. Sin embargo las sequías y la disminución de las precipitaciones han acelerado este proceso.   Aunque los incendios forestales son considerados como uno de los más importantes, si no el principal factor de degradación de los bosques y de las tierras, el modo de resolver el problema sigue siendo discutible, incluso dentro de un mismo país.   La eficacia de las políticas en materia de incendios forestales depende básicamente de cómo éstos afectan la vida cotidiana de las poblaciones rurales y, luego, de cómo se perciben esos efectos. Puesto que los animales salvajes abundaban en aquel entonces, la descripción hace pensar que los incendios forestales se provocaban más para el desbroce de los terrenos que para la caza. En los sistemas agrícolas y pastorales tradicionales el fuego era, y aún es, comúnmente utilizado.   Mientras que el clima se mantuvo “normal”, en general el índice de degradación se mantuvo bajo. Sin embargo las sequías y la disminución de las precipitaciones han acelerado este proceso.   Aunque los incendios forestales son considerados como uno de los más importantes, si no el principal factor de degradación de los bosques y de las tierras, el modo de resolver el problema sigue siendo discutible, incluso dentro de un mismo país.   La eficacia de las políticas en materia de incendios forestales depende básicamente de cómo éstos afectan la vida cotidiana de las poblaciones rurales y, luego, de cómo se perciben esos efectos.   SOBRE LA FLORA Un incendio puede provocar la desaparición de la cubierta arbórea o ésta tiende a degenerar debido a que las llamas destruyen los árboles o no dejan que estos se desarrollen convenientemente. Los incendios acaban eliminando las plantas más sensibles o poco adaptadas, como fresnos, robles, tejos y hayas. Los incendios debilitan a los árboles que sobreviven y dejan muchos residuos muertos que serán un futuro foco de enfermedades y plagas que afectarán a masas forestales. La disminución de las masas forestales como consecuencia directa del fuego o indirecta a través de plagas o enfermedades, inciden sobre la fotosíntesis disminuyendo el proceso de absorción de dióxido de carbono y de emisión de oxígeno. SOBRE LA FAUNA El fuego rompe el equilibrio de los ecosistemas repercutiendo negativamente en la fauna que forma parte del mismo. Así el fuego hará que haya una escasez de alimentos, de lugares de cobijo y otras condiciones necesarias para el mantenimiento de la fauna. Las llamas afectan a los animales de diversas maneras, dependiendo de su movilidad y de su hábitat. En cambio aquellos de escasa movilidad (reptiles, anfibios) o los muy jóvenes, morirán al no poder escapar. SOBRE EL PAISAJE El uso del fuego para crear pastizales ha contribuido al modelado en los últimos 2000-3000, de las áreas de montaña (cordillera cantábrica, montes de León etc) Se piensa que el fuego junto a otros factores a sido la principal causa de la desaparición del arbolado de muchas zonas castellanas y leonesas. Las áreas quemadas pierden mucho valor paisajístico. SOBRE EL SUELO Los cambios más significativos que se producen en el suelo son los debidos incremento apreciable pH que dificulta la germinación y desarrollo de determinadas especies. En los incendios la superficie del suelo llega a ser muy elevada. Si el fuego es ligero, la temperatura no pasa de 55ºC . Si es muy intenso, el calor penetra mucho más, desecando y destruyendo la materia orgánica hasta los 10 centímetros. Una de las consecuencias de mayor trascendencia sobre el suelo es la de aumentar la erosión. La desaparición y muerte de vegetación acelera el proceso erosivo al desaparecer una barrera natural ante las avenidas. SOBRE LAS AGUAS El agua de las cuencas incendiadas se enturbia de cenizas y no deja pasar la luz del sol a las plantas acuáticas, alterando sus procesos fotosintéticos. La alta concentración de sustancias sólidas también provoca alteraciones en el sistema respiratorio de la fauna acuática. SOBRE LA ATMÓSFERA Es significativa la emisión de gases (dióxido de carbono, metano, óxido nitroso, monóxido de carbono etc.) que generan grandes incendios forestales de las grandes zonas boscosas que son fundamentales por su contribución al efecto invernadero. El humo acompaña a los vientos y puede afectar por las ciudades a la población, así como a la visibilidad de tráfico no sólo terrestre sino aéreo pudiendo producir accidentes. SOBRE LA ECONOMÍA El monte produce Recursos Naturales Renovables como son: la madera, los frutos, la caza, la leña, el corcho, las setas resinas, los pastos etc. Cuando un bosque forma parte importante en la economía de los pueblos y se cuida y se mantiene, apenas hay incendios como en los pinares del Sistema Ibérico. SOBRE LA POBLACIÓN Los incendios forestales producen grandes daños ambientales y económicos. El hombre también sufre las desgraciadas consecuencias del pueblo, ven perjudicadas sus economías al perder parte de sus ingresos por disminución de las producciones agrícolas y forestales, en algunas ocasiones muy importantes para su supervivencia. El fuego además todos los años produce accidentes que en las ocasiones más dramáticas originan la pérdida de vidas humanas. En esta tarea está implicada tanto la Administración como los ciudadanos y ambos cooperar para que los incendios forestales dejen de ser un problema ambiental.



Ana Isabel González de Andrés

Doctora en Química, Técnico Superior en Prevención de Riesgos Laborales, Especialidad de Higiene, Green Belt en la metodología Seis-Sigma. Profesora del Master SIG de la Universidad Internacional de la Rioja. Anteriormente consultora para proyectos de Innovación y Desarrollo para PYMES en el Grupo DEX. Responsable de Laboratorios de Control de Calidad en Dupont Ibérica S.L. Actividad investigadora el Instituto Nacional del Carbón (CSIC) y durante dos años en la Universidad de Newcastle uponTyne (Reino Unido).

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