Los post de Ana Aceituno

Hace unos días leí un artículo en el diario Expansión titulado “¿Merece la pena ser eficiente en el trabajo?”  y me pareció tan interesante que decidí compartirlo. El breve espacio que Linkedin permite no alcanzaba para una reflexión más pausada de lo que este artículo me sugería. Realmente sorprende que, ante la situación que estamos viviendo, surja esta pregunta que menciona el diario, pero no es sólo la pregunta lo importante,  lo peor es el sentimiento que subyace en esta circunstancia. Desafortunadamente, muchas personas se cuestionan si realmente merece la pena ser eficiente en su trabajo, si merece la pena levantarse cada día para trabajar sin ser reconocidos por el valor agregado que aportan personal y profesionalmente en su actividad, si merece la pena dedicar su talento a una actividad, una organización que no reconoce sus dones, que no reconoce el impulso, el entusiasmo y la inteligencia, vitales para salir de toda esta negatividad general que contamina  el ambiente. Triste y lamentable el sentimiento y mucho más triste aún para las personas que no tienen ni siquiera acceso a un puesto de trabajo. ¿Qué estamos haciendo? ¿qué falta de coherencia tan abismal existe entre las líneas más modernas de la gestión empresarial y de la dirección de personas en el día a día que genera este sentimiento de frustración? ¿Cuántos libros, cuántos artículos, cuántos seminarios, cuántos videos….se han realizado sobre las pautas a seguir en la gestión del talento y en la eficiencia en el trabajo? Las referencias en Google, sólo en este sistema de búsqueda,  aportan millonarios resultados ….¿y? ¿por qué nos preguntamos aún si merece la pena ser eficiente en el trabajo? En definitiva, si merece la pena el talento, si el reconocimiento del talento es un mito o una realidad. Cuando es mayor y más avanzado el desarrollo del modelo de gestión por competencias, cuando es mayor el número de herramientas para medir el desempeño, cuando es mayor el número de acciones de formación y desarrollo profesional a través de coaching y mentoring,… precisamente nos preguntamos si merece la pena ser eficiente en el trabajo, entonces, me sigo preguntando ¿dónde queda el talento del que tanto se habla? El cortoplacismo, la búsqueda desesperada de resultados económicos, la lucha por la supervivencia desata sentimientos y actitudes contradictorias en el ser humano. La crisis del modelo occidental es patente y genera este tipo de situaciones a todos los niveles. Cada persona, con sus propias circunstancias, elige qué postura adoptar como medio de supervivencia en este contexto de transformación. Y aquí, en la capacidad de elección, es donde encuentro la clave para responder las preguntas. Precisamente en nuestro propio interior, en nuestra voluntad para elegir es donde, en mi opinión, encontramos la respuesta. De la propia motivación, de los propios intereses, de la búsqueda del medio plazo, de la linealidad del eje razón-corazón que hablaba en otro post  "Recuperar lo importante", es desde donde puedo afirmar que SÍ merece la pena ser eficiente en el trabajo y SÍ merece la pena tener talento. No por los demás, no por los resultados, no por el éxito, no por el contexto de crisis, no por el exterior, sino por el interior de nosotros mismos, por nuestra propia conciencia, por nuestra propia libertad para elegir qué nos motiva y qué actitud tomar ante las adversidades… Por mucho que suceda....no retrocedas ante la mediocridad, no dejes que tu talento quede sólo en tu interior, sea o no sea reconocido, ¡¡sigue adelante!!



Ana Aceituno

Licenciada en CC de la Información y Master en Dirección de Marketing en la Empresa. Experta en Comunicación y en Personas. Profesora del Grado ADE en las asignaturas de Comunicación Personal y Dirección de Recursos Humanos.

Más post del autor